Enrique Martín presenta la ponencia “La defensa legal del buen nombre” en un curso sobre Propiedad Industrial

Enrique Martín presenta la ponencia “La defensa legal del buen nombre” en un curso sobre Propiedad Industrial

El socio director de Ibidem Abogados, Enrique Martín, ha presentado en el curso Aspectos Jurídicos, Legales y Económicos de la Propiedad Industrial y las Nuevas Tecnologías, que se ha celebrado en el salón de actos del Grupo Soledad (Elche Parque Empresarial de Elche), el día 27 de septiembre, una ponencia con el título “La defensa legal del buen nombre”. En este curso han participado algunos de los más prestigiosos especialistas de España en la material.

En su intervención, ha realizado un repaso histórico sobre el derecho al buen nombre, y a las diversas formas de aludir al buen nombre: prestigio, reputación y honor. Posteriormente ha abordado las características cuantitativas y cualitativas de la notoriedad y el renombre, para abordar de inmediato el valor empresarial de la reputación, como una “valiosa fuente de preferencia” en los consumidores. En la segunda parte de su conferencia se ha centrado en los ataques al buen nombre de las personas naturales y de las personas jurídicas, para finalizar analizando factores referentes a las marcas en cuanto que distintivos de la personalidad y la distribución de responsabilidades en internet.

Consultar la ponencia íntegra

Ibidem Abogados impulsa un curso sobre aspectos jurídicos, legales y económicos de la Propiedad Industrial y las nuevas tecnologías

Ibidem Abogados impulsa un curso sobre aspectos jurídicos, legales y económicos de la Propiedad Industrial y las nuevas tecnologías

El próximo día 27 de septiembre se va a celebrar en el salón de actos del Grupo Soledad (C/Severo Ochoa, 30 de Elche Parque Empresarial) un curso de jornada completa bajo el título: “Aspectos jurídicos, legales y económicos de la Propiedad Industrial y las Nuevas Tecnologías”. Este evento está organizado por el Colegio de Abogados de Elche, el Colegio de Economistas de Alicante, y el CEEI-Elche, con la colaboración de Ibidem Abogados, Ingeniaelx, la Universidad de Alicante, el Foro de Debate Económico Germán Bernácer y la Asociación para la Defensa de la Marca (ANDEMA).

El curso pretende, desde una perspectiva absolutamente práctica, abordar cuestiones de rabioso interés en el ámbito de la propiedad industrial. El formato elegido compagina la visión jurídica y la empresarial: reputados juristas y empresarios de primer orden aportarán su experiencia sobre aspectos tales como las nuevas formas de infracción, la notoriedad de las marcas como objetivo empresarial o la protección de los diseños.

El programa y el modo de inscripción lo puede consultar en el DOCUMENTO ADJUNTO.

La contabilidad en los derechos de Propiedad Industrial

La contabilidad en los derechos de Propiedad Industrial

“Todo lo que da valor, ¿debería tener un precio?”

En un mundo cada vez más tecnológico y globalizado como en el que nos encontramos, donde lo que interesa ya no es tanto producir sino vender, las empresas tienden a  invertir cada vez más en bienes intangibles y ya no tanto en bienes materiales, externalizando al máximo su producción y potenciando estas inversiones como ventajas competitivas frente a sus competidores.

Las normas de contabilidad vigentes en nuestro estado determinan la estructura, situación y las cuentas contables a aplicar en los derechos de PI, aunque en general, estas normas contables no reflejan el valor real de estos activos en los balances de las empresas, y a menudo, se infravaloran y no tienen en cuenta el gran peso que cada día más van adquiriendo en las valoraciones de empresas.

La ausencia de mercados organizados y transparentes aumenta la complejidad de la valoración de los derechos de PI. Consecuencia de esto, es que al no estar reflejados adecuadamente en el balance resulta muy difícil para la dirección de las empresas establecer y tomar decisiones sobre sus estrategias de PI, ya que en la cuenta de resultados, no se refleja la rentabilidad económica de la cartera de PI, ni se muestra una información cierta sobre todos sus activos y pasivos.

Esta incoherencia de la normativa contable con la realidad, puede ocasionar que tanto los ingresos como el valor contable del patrimonio aparezcan infravalorados derivando que aumente el coste de capital, y aumentando con ello las dificultades para financiarse en caso de ser necesario.

Estos activos englobados en la denominación de “intangibles” y tratados  bajo la NIC 38, deben cumplir una serie de requisitos para que sean tratados como tal.

En primer lugar, para tener la consideración de activo deberá, ser controlado por la empresa como resultado de sucesos pasados y así poder restringir el acceso a terceras personas a estos beneficios y, que se espere obtener, en el futuro, beneficios económicos de dicho recurso.

Y un activo será considerado intangible cuándo sea considerado identificable, (con el fin de distinguirlo del fondo de comercio), en el sentido de ser, o bien, separable, es decir, que pueda ser alquilado, vendido, cambiado o distribuir beneficios económicos futuros de tal activo, o bien, surge de derechos legales o contractuales, aunque no es condición necesaria que sea separable para que sea identificable, de carácter no monetario y sin apariencia física.

Para que los activos aparezcan en el balance es imprescindible que hayan supuesto un desembolso para la empresa, bien por su adquisición a terceros o por su creación dentro de la propia empresa.

Así, el Plan General contable establece que para que estos activos sigan figurando contablemente, han de ser capaces de generar ingresos futuros con certeza, y de no ser así se darán de baja del balance, hecho que también sucederá cuando sean abandonados o enajenados.

La valoración contable de la PI se realiza bajo dos premisas dependiendo si el activo se produce y desarrolla en la empresa (coste de producción más el coste de desarrollo) o si se  adquiere a terceros (precio de adquisición, más los gastos de registro, más otros gastos necesarios para su funcionamiento)

Los costes posteriores a la adquisición del activo, deberán ser añadidos al coste de adquisición cuando sea probable que se deriven beneficios económicos futuros, en caso contrario, serán reconocidos como gasto.

La empresa elegirá como política contable entre el modelo de coste o el modelo de revalorización.

Si un activo intangible se contabiliza según el modelo de revalorización, todos los demás activos pertenecientes a la misma clase también se contabilizaran utilizando el mismo modelo, a menos que no  exista un mercado activo para esa clase de activos.

Tras el reconocimiento inicial de los elementos del activo intangible, el tratamiento de referencia para valorar los activos consistirá en contabilizarlos por su coste menos la amortización acumulada y las posibles pérdidas acumuladas por deterioro de valor.

Al revalorizarse un activo intangible, la amortización acumulada hasta el momento de revalorización se puede tratar de dos maneras, una sería ajustándola proporcionalmente con el cambio del valor contable bruto experimentado por el activo, de forma que el valor contable final para el activo intangible tras la revalorización, sea igual al importe revalorizado que se quiere conseguir, y la otra eliminándola por compensación con el valor contable bruto del activo, de forma que sea el saldo neto resultante el que se revalorice hasta el importe correspondiente.

Para determinar la amortización  hay que distinguir entre los activos intangibles según su vida útil ya sea definida o indefinida.

En tal caso, las marcas, secretos… cuya vida útil es indefinida NO SE AMORTIZAN, sino que se analiza anualmente la revalorización de valor.

Las patentes, modelos de utilidad, diseños, signos, cuya vida útil es definid,  SI SE AMORTIZAN,  el activo se amortiza según una base que refleje el patrón de consumo de los beneficios inherente al activo.

El Know How, y el conocimiento también se considera que tienen una vida útil definida.

Una adecuación sería presentar por parte del Gobierno, incentivos para presentar adecuadamente las marcas valoradas en el balance, tal y como ya está ocurriendo en Alemania. Todo esto no exime de realizar otras adaptaciones para reflejar adecuadamente su valor en el balance.

Otro aspecto a tener en cuenta en el tratamiento de los activos intangibles es el  principal incentivo existente hoy en día conocido como “PATENT BOX”, que consiste en la reducción de las rentas procedente de determinados activos intangibles en el Impuesto de Sociedades. El objetivo de este incentivo es favorecer el desarrollo y crecimiento en I+D+i.

Este incentivo fiscal ha sufrido varias modificaciones desde su creación en el año 2.007, siendo la más reciente modificación la reforma que entra en vigor a partir del 1 de julio de 2016 y que viene a adecuar la normativa española con los acuerdos adoptados en la UE y con el BEPS  de la OCDE,  para frenar la elusión fiscal. (ver más en “ INCENTIVO FISCAL PATENT BOX”)

En definitiva, hoy en día nos encontramos con empresas  que poseen activos de PI que no se explotan comercialmente de ninguna manera (licencias de PI), bien por desconocimiento de esta capacidad o bien por no saber cómo valorar correctamente lo que poseen.

Una primera medida provisional a adoptar sería la elaboración de  informes voluntarios sobre la PI de la empresa conjuntamente con los informes de contabilidad para permitir mejorar tanto interna como externamente la reputación e imagen de la empresa y por ende, aumentar su posición estratégica desde un punto de vista de posibles inversores como del resto del mercado, vinculando e identificando las fuentes de ingresos derivados directamente de la PI de su empresa, por supuesto, sin divulgar secretos comerciales ni ninguna otra información que no quiera revelarse. Estos informes determinarán la vinculación de la PI de la empresa con su estrategia empresarial y sus capacidades de gestión.

Anualmente se deberá realizar una auditoría de estos informes tanto en términos de valoración,  como del alcance jurídico de la protección, con el fin de actualizar la cartera de PI de la empresa.

Desde Ibidem Abogados, disponemos de los mejores profesionales para la elaboración de  estos informes de PI de vuestras empresas, desde una doble vertiente, económica y legal, para conocer el impacto de la cartera de PI en los beneficios contables y económicos de la empresa.

Esperanza López Moreno

elopez@ibidem.com

CFO Ibidem Abogados

Ibidem Abogados acude al Congreso Internacional INTA en Barcelona

Ibidem Abogados acude al Congreso Internacional INTA en Barcelona

Eduardo Pérez, Director del área de Propiedad Industrial y socio de Ibidem Abogados, estuvo representando a la compañía en el 139º Congreso Internacional INTA celebrado en Barcelona (España) entre el 20 y el 24 de mayo.

El Congreso Anual INTA, al que la firma acude anualmente, se ha consolidado como el mayor evento mundial en materia de patentes y marcas, recibiendo esta edición a más de 10.000 profesionales de todo el mundo. Se trata de un evento muy especial ya que INTA sólo se ha celebrado fuera de Estados Unidos en otras tres ocasiones (Berlín, Ámsterdam y Hong Kong)

Durante cinco días nuestro representante se reunió con abogados y socios de prestigiosas compañías internacionales de los cinco continentes, con el fin de trazar estrategias de propiedad intelectual globales, proactivas y rentables que ofrezcan el mejor servicio a nuestros clientes.

El próximo año, el equipo de Ibidem acudirá a la ciudad americana de Seattle, en la que se celebrará entre el 19 y el 23 de mayo el 140º Congreso Internacional INTA.

 

La marca no entiende de modas

La marca no entiende de modas

Las necesidades de los consumidores siempre han estado marcadas por los gustos, la flexibilidad del mercado o los cambiantes efectos del macroentorno.

Para hacer frente a estos factores las empresas se han visto obligadas a tomar decisiones estratégicas que afectan de manera directa a marcas y productos, que deben ser adaptados para ser competitivos en el mercado.

Para comprender mejor esta influencia, lo primero que debemos analizar es el macroentorno, que puede definirse como los factores externos que no dependen del negocio pero que afectan directamente a su actividad. Las empresas no pueden permanecer ajenas a las modas, la política, el cambio climático, la economía, la legislación, la cultura… en resumen, no pueden vivir aisladas del mundo que las rodea.

Conocer el papel que juegan cada uno de los conceptos anteriormente citados y cuál es rol que desempeña el capital humano son elementos clave que tienen que considerar las organizaciones a la hora de elaborar sus planes estratégicos.

Lo primero que debe tenerse en cuenta es el valor de las personas. El talento entendido como la capacidad de innovar, de analizar, de pensar, de liderar y/o de crear estrategias de marca sobre las que posteriormente se desarrollarán los productos.

El principal objetivo de los equipos encargados de definir los planes estratégicos debe ser la búsqueda de un público objetivo sobre el que giren posteriormente las “4P” del marketing (producto, precio, distribución y promoción), ya que las empresas se valen de las marcas para definir la filosofía y los valores que desean transmitir. Representan, entre otras cosas, quiénes son y dónde quieren estar, qué productos van a vender, si desean apostar por marca o por innovación y cómo se van a posicionar.

Los efectos del macroentorno en la definición de la estrategia dependerán del público objetivo al que se dirija y del sector de actividad al que pertenezca la empresa. No afectará de la misma manera el cambio climático a sectores tecnológicos que al sector agrícola, ni los efectos de una crisis internacional serán iguales para una empresa exportadora que para otra que trabaja sólo el mercado nacional.

Pero… parémonos a pensar, ¿en qué medida afectan las modas a las marcas y los productos?

 “La moda se pasa de moda… el estilo jamás” Coco Chanel.

Las modas y las tendencias forman parte del macroentorno social y cultural, afectando al 100% de las empresas, da igual que sean del sector textil, que trabajen en gastronomía, construcción, ocio, educación, automóvil o nuevas tecnologías; las tendencias marcan los patrones de consumo de las personas y, por ende, los productos que las compañías fabrican.

Si analizamos el ciclo de vida de las marcas apreciamos que, desde su creación, han sobrevivido a infinidad de movimientos del mercado, a tendencias cíclicas y a patrones de consumo cambiantes que han llevado a las empresas a crear, modificar y retirar miles de artículos y colecciones que se han tenido que adaptar a fin de ser competitivas.

Ante un inevitable sinfín de productos, la marca se convierte en el único elemento de valor que se mantiene constante, haciéndola perdurable en el tiempo y en la mente del consumidor. Por este motivo uno de los factores esenciales para la subsistencia de las empresas es una buena definición de la estrategia inicial de posicionamiento de la marca, a través de la cual se establecen los valores y aspiraciones del público objetivo al que nos queremos dirigir.

Pongamos el ejemplo de algunos referentes del sector de la moda como Chanel (1910), Loboutin (1991), Louis Vuitton (1854) o Converse (1908); todos ellos transmiten la esencia de su fundador y se han mantenido fieles a un estilo propio, sin verse afectadas por los saltos generacionales o los cambios de diseñador. Perfumes que emanan elegancia, stilettos de suela roja, bolsas de viaje marrones estampadas con logotipos o zapatillas de lona para jugadores de baloncesto se han convertido en productos icónicos que han perdurado en el tiempo y que llevan al consumidor a una asociación directa con la marca, siendo capaces de llegar a una “canibalización mental” de la competencia. Da igual que compres máscara para pestañas, pañuelos de papel o caramelos con palo, en tu mente estarás pensando en Rimmel, Kleenex y Chupa Chups.

Entrando en materia legal, la legislación de la Unión Europea permite que los diseños característicos que permitan al consumidor la asociación inmediata con el fabricante, puedan convertirse en marcas tridimensionales con una vida ilimitada.

Para prevenir las “trabas” que pone el macroentorno a las organizaciones resulta imprescindible alinear las herramientas del derecho con la estrategia de las compañías. El papel de los abogados es esencial a la hora de interpretar las legislaciones nacionales e internacionales, establecer las vías de protección de las marcas, los diseños, las innovaciones y el secreto empresarial; así como para analizar la legalidad de las campañas de publicidad o evitar crisis reputacionales.

Para concluir, debemos destacar que las empresas pueden tener tantas marcas como identidades deseen transmitir y posicionarse en tantos segmentos de mercado como públicos a los que se dirijan; lo único imprescindible es contar con una gestión eficiente de la cartera de marcas y con un planteamiento fiel a los objetivos a fin de hacerlos sostenibles en el tiempo.

Andrea Martínez

Directora de Marketing Ibidem Abogados